Quizá para los pocos que me conocen... como mis propios hermanos les sorprendería saber que no soy la niña tan dura que aparento ser... simplemente que al verme en un espejo,me reiría de mí misma, por fuera sería fría pero por dentro soy completamente lo contrario.
No puedo ser capaz de dañar, no me lo permitiría, aún cuando aquellas personas que tanto me han echo daño, si pudiera hacerles frente, preferiría que la prudencia actuara por sí sola, y no hacer algo de lo que después me pueda arrepentir.
Soy fácil de romper, fácil de quebrar...
Y yo queriendo ser fuerte... parece que esto me esta partiendo en dos, pero creo que mi mayor porblema es reprimir lo que no tiene que quedarse dentro, porque sino después, el dolor será mucho peor...
Lo diré sin rodeos...
Me sentía afligida cuando no estaba con él, regresaba temprano de la escuela y terminaba mis tareas rápido para estar con él... y cuando finalmente él llega, lo que habré echo quizá fue en vano, porque lo que él hacía no era estar conmigo...
Si quiera un beso, me sentía... como a un lado, como cuando era una niña, me buscaban para un rato y después se olvidaría de mí...
Ese día se lo dije a Eva, y le expliqué como me sentía y hasta que él no se enteró, se sintió culpable... y me dije a mi misma "que egoísta soy" no quiero herirlo, es lo que menos quiero hacer, es decir, puedo ser un títere, pero yo no podría herir a la persona que más amo.
Y hasta el día siguiente que todavía me sentía un poco de esa manera, con temor y recelo.
Hasta que cuando desquité todo lo que tenía que desquitar con Jimena ese día, ella fue a decirle y cuando de repente lo vi irse... tenía que alcanzarlo de algún modo, y lo que más temía, era recurrir a "eso" como mi último recurso, pero sin embargo tenía que hacerlo, sin darse él cuenta... hablé a su casa...
Me tragué la bilis y dí un gran suspiro, era una mujer la que había contestado yo hablé cordial y serenamente:
"Buenas Tardes ¿se encuentra Jorge?"
Y ella claro que con toda naturalidad contestó: sí claro, ¿quién lo busca?
Y ese momento era crucial para poner una alta discreción, así que sin pensarlo dos veces di mi segundo nombre.
"María" respondí sagazmente. Y así pues escuché su voz...
"Mi amor, soy yo" Le dije. Y él claro que sorprendido pues comenzamos a hablar...
Y yo solté mi llanto...
"Mi amor, no llores, todo estará bien..."
Pero cuando estaba diciendole la parte más importante porque me sentía de esa manera, el telefóno se había cortado.
Así que en ese instante, lloré... lloré como nunca.
Mis ojos se ahogaban en una lluvia de lágrimas, mi voz ensordecía mis propios oídos con grandes gritos en el colchón de la cama que estaba en la lavandería.
Hablaba con Dios y conmigo misma, me hacía preguntas que quizá yo no podría ni contestarlas.
"¿Qué habré echo para merecer tanto?" pregunté...
"¿Por qué tengo todo?"
Y hasta dije coherencias que no se me habrían ocurrido si las hubiese pensado...
Creo que mi corazón habló por sí mismo, que nunca me arrepentiré de haber llorado ese día, aún cuando se hayan dado cuenta... era lo mejor para mi alma.
Después, tomé mi celular, mi cámara y salí a caminar hacia el parque; estaba sin vida, y con la mente en otro lugar, tomaba fotos a lo que sea que viese, escuchaba música y deambulaba como una idiota por el parque y las calles sin rumbo fijo.
Hasta que decidí volver y enfrentar lo que se me avecinaba.
Ya no quería retratarlo aquí, que es lo menos que me gustaría hacer... recordar.
Cuando todo estaba bien, me volví a romper de nuevo, y quizá esa fue una consecuencia por hablar sin pensar... o simplemente porque tenía que pasar porque así estaba escrito...
Aun que sea frágil, no me voy a dejar caer, tengo que ser fuerte... tengo que poder...
Nada me detendrá, nada...
Mientras lo tenga a él.

0 comentarios:
Publicar un comentario