-no debí de haberte enseñado nada.-
Creo que fueron las palabras más hirientes que me han hecho llorar… Ni siquiera la patada que recibí en el pubis pudo haber sido tan dolorosa como aquellas palabras que resonaron en mi corazón como puñaladas, a pesar de las lágrimas que había soltado después de leer los pensamientos de mi madre plasmados en ese cuaderno, mi corazón se sentía entendido, pero sobre todo, podía comprender el dolor que emanaban las palabras de mi madre. Son cosas que no se pueden explicar, pero se pueden sentir de una manera colectiva, es como una especie de conexión que sientes con una persona, que no se necesita hablar...Aun que se me formularon muchas preguntas al tiempo en que mi curiosidad hacía un crescendo por conocer el misterioso corazón de mi madre.Y me pregunto...¿Cómo es que puedes seguir amando a alguien que te ha hecho tanto daño?Yo creo que debería de ser un alma demasiado noble y buena para poder soportar el suplicio que te ha hecho miserable una persona y seguir queriéndolo y esperando de él un cariño siquiera...¡Y lo peor! Creer que uno mismo tiene la culpa de que él sea de esa manera vil y cruel para amedrantar tantos años de desprecio. Sin embargo en lo que caigo yo es simplemente en el hundimiento de mi propia existencia sintiéndome vagamente inservil, sin poder hacer nada...Ni tener el poder ni el control de proteger a mi madre amada del desprecio, sintiéndome inútil por ser idiota y no saber que responder, o como defender...Caigo en la red de la frustración y de la indecisión del mañana, de mi futuro, de mi presente, de todo...Mi mente se queda en blanco por un instante y puedo percibir el vacío de mis ojos a todo lo que se me presente, inclusive a las miradas tan condescendientes de mi familia, y de todo sentimiento creado en aquel ambiente "familiar" ahora era indiferente a mí.Porque mi único dolor se había acumulado como un especie de capullo dentro de mí, ese dolor ajeno a mí, era el dolor que ocultaba mi madre dentro de sus páginas.
-¿Estas enamorada, mamá?-
/Pues... Sí, de tu padre.- dijo vacilante desviando sus ojos de los míos mirando al cuaderno.
-No lo creo.-Escruté dentro de sus palabras buscando algún indicio verídico, pero preferí no hacerlo.
-Son palabras que no van conmigo, hija.- miró con tristeza el cuaderno.
No debí de haberte enseñado nada....No debí de haberte enseñado nada....No debí de haberte enseñado nada
Esas palabras resonaron como un eco en mi cabeza.Y entonces sentí como mi corazón estalló... Y mis ojos hicieron lo mismo.
