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jueves, 16 de febrero de 2012

Altas y bajas

Suena patético recordarlo, pero desde pequeña siempre me refugiaba en una burbuja donde mi mundo era simplemente fantasioso, con una mezcla de sutil dolor, estupideces que pensaría una niña puberta, cosas que podrían hacerle feliz un instante, para luego rematarla en la realidad que la rodea, refugiandose de nuevo en soledad.
Lo más perturbante es que hasta la fecha, de tanto resguardar dolor y reflejarlo con una máscara de serenidad e indiferencia, hace que los demás no se percaten de mi verdadero ser, detesto sentirme como una tonta y débil flor, que la cuiden cada instante... No sé, quizá en este mismo instante deseo más que nada sentie un dolor real y no interno del
Corazón por esperar más de otros... (lo sé no debo esperar nada de nadie...)
Quisiera pelear de verdad, que me suelten un puñetazo y dejarme una marca en mo piel nívea, sentir una patada en el estómago que me saqie el aire, y llorar... Soltar el dolor físico e
Interno de una buena vez...
No sería sensato relatar el por qué me siento de esta manera... Solo que, antes sentía que él tenía más ganas de hablar, buscarme, quizá esté loca y paranoica... Pero creo que es normal que quiera atención... Que responda , una señal, algo, quizá solamente esté harto y ya... Y bueno si ese es el caso, pues no me queda más que reprimir de nuevo bajo tierra aquel sentimiento y pretender que todo está bien, escondiéndolo donde nadie pueda encontrarlo, solo mis lágrimas sabrán donde hallarlas...
Estoy en una baja enorme... Siempre pienso... Que me lo meresco, quizá las burlas y humillaciones de mi infancia y la adolescencia me las merecía, al igual que el dolor en el corazón me la meresco, no sé que habré hecho, pero no creo merecer felicidad perpetua o sí? Eso pensaba...
Estaba convencida de que no sería alguien realmente importante, simplemente de que me convertiría en alguien que podría utilizarme, vestirse de oveja, para después atraparme en sus colmillos como su presa, de igual manera no soy rencorosa en ese aspecto, ya estaba acostumbrada... Porque siempre pensaré...
Que me lo tengo merecido.