
Lo verdad es que no se me ocurrió otro título que poner...
Ya estaba a punto de terminar la secundaria, y todo pareció fluir demasiado rápido y menos sereno de lo que yo cabía esperar, aun que en realidad me sentía mucho más tranquila que hace unas semanas cuando pareciera que el mundo se me venía encima y los trabajos, proyectos y eventos no dejaban de rondar sobre mi cabeza.
Pero entonces de repente desperté y ya era sábado, todo había pasado de una manera que ni siquiera pude advertirme que ya era el fin de algo, solo sé que estaban pronto los examenes finales y después el viaje de mi graduación y caí en la cuenta de que pareciera que solo hace un año había creado este blog al igual que hace un año mi vida había cambiado por distintas razones, tanto para bien como para mal.
Pero aun así creo que los problemas no han dejado de perseguirme aun en el día más sereno, y claro que, pues ¿qué sería de la vida sin los problemas? uno que relataré hoy es uno de los problemas donde tengo que pensar con cierta sensatez y mucha discreción...
Fue el lunes del 7 de Junio, Ily y yo habíamos organizado una cena sorpresa a nuestra mejor amiga Andrea, -quien se había cambiado de escuela hace un año- hice las invitaciones, había reservado el lugar de la cena, había hablado con su mamá para avisarle la sorpresa, en fin...
Pero claro que en toda una historia nunca puede faltar un villano... o más bien, "villanas".
Así que todos en el salón habían sido invitados, pero claro que ninguno fue, no solo por las excusas de las tareas, sino que también por su arrogancia y la falta de humildad de safricar algo por alguien le hes mucho trabajo, pero creo que no tengo porque juzgar después de todo no soy nadie que pueda obligarlos, y aun que las dichas gemelas malvadas asistieron junto con dos compañeras, hizo algo que partió toda mi serenidad.
Para empezar ellas habían alegado el lugar donde haríamos la fiesta, ellas quería que fuera en otro restaurante, -en ese caso ¿por qué no te tomas la molestia tú de reservar el lugar, y pagar señorita?- y cuando llegaron, Ily y yo sentiamos como nuestros cuerpos se tensaban de incomodidad, pues sus miradas arrogantes y malas vibras hacian de el aire pesado y tenso.
Fue el lunes del 7 de Junio, Ily y yo habíamos organizado una cena sorpresa a nuestra mejor amiga Andrea, -quien se había cambiado de escuela hace un año- hice las invitaciones, había reservado el lugar de la cena, había hablado con su mamá para avisarle la sorpresa, en fin...
Pero claro que en toda una historia nunca puede faltar un villano... o más bien, "villanas".
Así que todos en el salón habían sido invitados, pero claro que ninguno fue, no solo por las excusas de las tareas, sino que también por su arrogancia y la falta de humildad de safricar algo por alguien le hes mucho trabajo, pero creo que no tengo porque juzgar después de todo no soy nadie que pueda obligarlos, y aun que las dichas gemelas malvadas asistieron junto con dos compañeras, hizo algo que partió toda mi serenidad.
Para empezar ellas habían alegado el lugar donde haríamos la fiesta, ellas quería que fuera en otro restaurante, -en ese caso ¿por qué no te tomas la molestia tú de reservar el lugar, y pagar señorita?- y cuando llegaron, Ily y yo sentiamos como nuestros cuerpos se tensaban de incomodidad, pues sus miradas arrogantes y malas vibras hacian de el aire pesado y tenso.
Así que fuimos a la mesa - donde eran ciertamente cinco mesas con más de veinte sillas- y me sentí un poco avergonzada que pues tanta gente que reserve para que solo vinieran cuatro personas, y pues cuando teníamos que soportar la idea de que todos nos miraban y veían que nadie llegaba, nos hacia sentir muy mal.
Así que como había una plaza cerca, ellas decidieron irse, y comentaron volver más tarde, pero no lo hicieron, hasta pareciera que nos "ordenaron" ir por Andrea e irnos al cine, pero declinamos la idea, así que mi hermana mayor comenzó a llamar a sus amigos y a su novio para hacernos la compañía. Y cuando ellas se fueron me sentí más alivianada, aun que enojada por dentro, porque Ily me había comentado que el mismo día de su cumpleaños - de Andrea- ellas planeaban invitarla a su casa para celebrar su cumpleaños, así que deducimos que nos querían arruinar el plan... quizá no lo hicieron, pero lo pensaron. Así pues fuimos por Andrea más tarde de lo que planeabamos, quitamos algunas mesas y entre Ily, Andrea y yo, disfrutamos mucho más las tres juntas la cena, que como lo hubieramos echo estando todo el salón.
Entonces tres días después las gemelas malvadas nos reclamaron a Ily y a mí, y nos dijeron "hipócrititas" y cuando comenzarona relatar su "triste" y vergonzosa historia donde la madre de Andrea les colgó por el teléfono y que supuestamente dijimos algo que hiciera a Ansdrea enojar, y pues claro no puede faltar mi compasión y la lástima por los demás y me sentí mal por ello, pero cuando pedí consejo a mi hermana mayor ella enojada me refutó.
-¿Cómo puedes ser tan ingenua?- me habló seriamente
Entonces tres días después las gemelas malvadas nos reclamaron a Ily y a mí, y nos dijeron "hipócrititas" y cuando comenzarona relatar su "triste" y vergonzosa historia donde la madre de Andrea les colgó por el teléfono y que supuestamente dijimos algo que hiciera a Ansdrea enojar, y pues claro no puede faltar mi compasión y la lástima por los demás y me sentí mal por ello, pero cuando pedí consejo a mi hermana mayor ella enojada me refutó.
-¿Cómo puedes ser tan ingenua?- me habló seriamente
-¿Qué no ves que este tipo de gente no es idiota? estas son astutas, no te dejes llevar por la compasión porque lo que lograrás hacer es justificarlas y lavarles las manos, no lo merecen, porque son leonas vestidas de ovejas, es por eso que lo que te hicieron a ti y a los demás es uno de los precios que están pagando, ahora, lo que hay entre ellas y Andrea y su mamá no es tu problema, tú no tienes que meterte en esos rollos, pues no es tu culpa.
Y ahí reaccioné y me di cuenta que era verdad, me dejaba llevar tanto por esa compasión que olvidé lo que realmente era la verdad, y lo que ellas eran en realidad y entonces esbocé una sonrisa torcida y me dije: en ¿qué he estado pensando?
-Eres una buena persona.- me habían dicho Leo (mi hermana) y Pry.
Y me sentí mas alivianda, no era porque fuera débil o ingenua, sino porque no soy una mala persona.
Y eso me hizo sonreír aun más.
Y eso me hizo sonreír aun más.
El jueves había tenido mi evento de baile árabe y había invitado a Andrea y a Ily, donde me divertí mucho y había gozado uno de los bailes que menos deseaba pro mi gran timidez, pero luego después de soltarme, mi alma se liberó y me sentí más feliz que nada en ese instante, estaba segura de que no me arrepentiría de haber dicho que "sí" al árabe.

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